FE.M.I.
FEMI

 

Señor Representante Nacional.

El cierre de las cajas de auxilio
la pérdida de seguridad social.

            El Ministerio de Salud Pública proyecta el cierre de las cajas de auxilio a partir del 1º de enero de 2011 y el BPS ya se encuentra interviniendo las cajas de auxilio que se integraron coactivamente del sector financiero, para apropiarse de su patrimonio en forma ilegal.
             Nos interesa dar a conocer que los gremios médicos del interior al igual que las demás cajas de auxilio de todo el país luchan por mantener su seguridad social y que el 12 de mayo realizaron su primera movilización en tal sentido; en el caso particular de los médicos del interior con un paro por 24 horas. 
Las cajas de auxilio, denominadas también seguros de enfermedad o seguros convencionales,  son instituciones de seguridad social, dirigidas y administradas en forma paritaria por los representantes de los trabajadores y de las empresas,  conforme al principio de participación del derecho del trabajo.
Nacidas al amparo de Convenios Internacionales de Trabajo aprobados por la OIT ( Nº 24 y Nº 130) y ratificados posteriormente por nuestra legislación nacional  han cumplido una función económica y social  imprescindible para los trabajadores que las integran.
En términos generales se puede señalar que las cajas de auxilio tienen dos grandes componentes de egresos: por una lado los gastos correspondientes a la cobertura de salud, y en particular el pago de la cuota a las Instituciones Prestadoras del SNIS, por otro, la dación de subsidios por enfermedad, esto es, la provisión de una suma de dinero sustitutiva del salario, durante el período en que el trabajador se encuentra en goce de licencia por enfermedad.  Todo ello, sin perjuicio de otras prestaciones al trabajador y ayudas a su núcleo familiar.
La particularidad del nuevo sistema es que el FONASA solamente cubre las cuotas salud mientras que las demás prestaciones de seguridad social, relacionadas con la enfermedad del trabajador, y que quedaron en el BPS, carecen de financiamiento. El costo de estas prestaciones es soportado con cargo a Rentas Generales.
En el actual sistema, todos los trabajadores que han pasado a estar cubiertos por el nuevo sistema previsional de salud (ex-DISSE  a FONASA y funcionarios públicos a FONASA) tienen garantizado el pago de la cuota salud para ellos y sus hijos menores de 18 años. No obstante,  los funcionarios del sector privado, en caso de certificarse por enfermedad cobran, independientemente del monto del salario, un subsidio líquido máximo mensual de hasta $ 5.484 (incluido la cuota parte del aguinaldo) mientras que los que pertenecen al sector público mantienen el cobro de su salario al 100% y no pierden días de licencia.
Si se quitase todo el financiamiento a las cajas de auxilio para verterlo al FONASA, sus trabajadores no tendrían forma de mantener los derechos adquiridos, especialmente los subsidios por enfermedad y otras prestaciones de salud que hoy el sistema público previsional todavía no ha alcanzado a brindar.

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Los médicos y las cajas de auxilio.
Con el aporte exclusivo de los trabajadores y de las IAMC  de FEMI, sin recursos estatales, durante doce años, SEMI  pasó a transformarse en un pilar del sistema provisional médico por las prestaciones que brinda a los médicos y a sus familias.
El manejo de sus recursos cumple con principios de seguridad, liquidez y rentabilidad,  que han permitido generar una serie de beneficios que comprenden, por encima del pago de las cuotas mutuales, complementos de salud, como odontología, cobertura de enfermedades de alta complejidad y costo no contempladas en el FNR  ni en el PIAS, asistencia médica en el exterior cuando los diagnósticos o tratamientos no están disponibles en el país, por solo mencionar algunos ejemplos, etc.
Las cuotas de salud de los integrantes del núcleo familiar a cargo del médico se cubren por SEMI desde el 1º de enero de 2008 pero con un rango más amplio que el de la ley 18.211. En efecto, SEMI cubre a los hijos hasta los 21 años y a los cónyuges y concubinos, personas que actualmente se encuentran fuera del SNS y así lo estarán por unos años.
En materia de subsidios por enfermedad SEMI  abona al médico enfermo, que es cuando más gasto genera,  el 100% de su salario, lo que le evita la angustia complementaria de tener que vivir con los sólo $ 5.800 líquidos que percibiría de estar cubierta esta contingencia por el BPS, como se propone por el Poder Ejecutivo.

Morbilidad.-
Como es de vuestro conocimiento, un médico termina su especialidad médica alrededor de los 32 años. Es recién a esta edad cuando sus ingresos empiezan a tener cierta consideración, elemento sustancial para el haber de jubilación. Por otra parte, por las características de la profesión,  su jubilación, el retiro de su actividad médica, se produce alrededor de los 65 años.
Esto implica que los 30 años mínimos de trabajo se acotan seriamente cuando el médico padece alguna enfermedad.
Un estudio de la CJPPU publicado en el Diario el País  el 31 de agosto de 2008 revela que los médicos y enfermeros tuvieron que pedir 10 veces más subsidios por incapacidad en la Caja de Profesionales que los ingenieros.
Un estudio que abarca 11 años y 3.599 subsidios por dolencias que afectan la capacidad laboral durante al menos 30 días otorgados por la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios (CJPPU), es contundente. De las opciones "clásicas", los profesionales de la salud tienen prevalencias por encima de la media en todas las enfermedades.
En síntesis el médico se enferma mucho más que cualquier otro profesional universitario.
Y cuando el médico está enfermo con una remuneración de $ 5.800  los aportes jubilatorios también se reducen porcentualmente, por lo que su haber jubilatorio también se verá afectado.
Sin embargo de mantenerse el régimen de las cajas de auxilio, éstas verterán al sistema provisional jubilatorio el porcentaje del aporte correspondiente al equivalente al salario es decir el 100% del que hubiera correspondido de no haber enfermado.

Mortalidad.-
Si tomamos en cuenta el trabajo del integrante de la Academia Nacional de Medicina Dr. Antonio Turnes, el médico es el profesional que sufre la mortalidad más temprana entre profesiones universitarias.
En la comparación con las cifras de esperanza de vida al nacer (EVN) nacional, se observa un elevado porcentaje de médicos que fallecen a edades menores a los valores de dicho indicador, los que son siempre mayores en las mujeres.       
Mientras 50% de las mujeres fallece antes de los 60 años, 25% de los hombres muere antes de esa edad. Todos los indicadores calculados muestran una mortalidad en edades menores en las mujeres frente a los hombres. En cuanto al análisis por especialidad se observa que en todas las especialidades se mantienen las características de la distribución total, es decir, siempre las mujeres mueren a edades más jóvenes que sus colegas hombres, encontrándose que anestesiólogos y cardiólogos mueren a edades más jóvenes que el resto de sus colegas
¿Que nos muestran estos estudios de morbi-mortalidad?
Que el médico y sus familias exhiben una exposición mucho mayor que otros trabajadores de nuestra sociedad y que esta diferencia amerita la existencia de coberturas de seguridad social complementarias, superiores de las que obtendrían del sistema público y que se sustentan sin contribución del estado como sabiamente previó la OIT en sus convenios internaciones 24 y 130, que se transformaron luego en ley nacional para orgullo del país, pionero siempre en materia de bienestar de sus trabajadores.
Los médicos del interior, los que enfrentan el desafío de radicarse en lugares alejados de los mayores centros de referencia, los que tienen que realizar mayores esfuerzos para mantenerse actualizados en el conocimiento y práctica médica, se ven amenazados hoy en día ante la pérdida de su seguridad social.
Para poder  ejecutar un plan de medicina rural, como anunció el Poder Ejecutivo, y que tenga posibilidades de éxito,  será imprescindible dar a los médicos y en general a todo el equipo de salud condiciones mínimas. Para los trabajadores del sector público, el subsidio por enfermedad no será ningún riesgo a evaluar, por cuanto tienen asegurado el salario íntegro sin ningún tipo de descuentos.
Pero para los trabajadores del sector privado, un ingreso por concepto de subsidio por enfermedad tope de $5. 800 en un medio rural, significará un riesgo prácticamente imposible de asumir.
En un mundo en que se plantea cada día, a los más altos niveles académicos, el déficit de profesionales de la salud para las próximas décadas, se debe dar a los profesionales recibidos en este país, para retenerlos,  las seguridades mínimas, no sólo de que tendrán un salario adecuado, sino que además tendrán una cobertura de riesgos de seguridad social acorde.
Los profesionales que emigran no sólo lo hacen por mejores ingresos; los vienen a buscar con ofertas que significan una estabilidad profesional y familiar en que la seguridad social ocupa un lugar destacado.
Por ello manifestamos que una reforma del sistema sanitario nacional,  que en definitiva es una reforma de la seguridad social del país, no se puede hacer sesgadamente, sin mirar la totalidad de los riesgos que el sistema cubre y los que se dejan de cubrir.
Hoy miramos con preocupación y con tristeza cómo se pretende desmantelar un sistema de instituciones de seguridad social que ha demostrado eficiencia y eficacia, que es querido por todos sus trabajadores, sin que exista ningún tipo de justificación valedera para su eliminación.
Se ha hecho por parte de las cajas de auxilio de todo el país, a través de una postura unánime, una propuesta de integración al SNS que cubre todos los requisitos de las reformas impulsadas sin perforar el sistema:
 Porque los trabajadores de las cajas de auxilio quedarán incorporados al SNS.

    • Porque habrán de aportar al FONASA de conformidad con su capacidad contributiva, sin que generen una carga para el Fondo, por el contrario sus aportes siempre generarán un superávit para el FONASA.

Entendemos que la importante reforma de la salud, que ha encontrado el apoyo de FEMI  en sus principios y objetivos, debe tener todavía una valoración en el tiempo y una prudente medición de sus resultados antes de que se adopten medidas irreversibles, que repercutirán en el caso que exponemos, en perjuicio de quienes son en definitiva en quienes reposa sustancialmente la reforma: los médicos.

Por ello es imprescindible evaluar adecuadamente las consecuencias de las medidas que se tomen.
Bien conocen los responsables de la salud del país sobre  la importancia que tiene el sustento de la salud pública en el interior a través de las IAMC, y por ende, en el colectivo de trabajadores médicos que integran sus plantillas de trabajo.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que sin las IAMC  del interior ASSE colapsa y por ende colapsa el sistema y la reforma. 
Por ello se ha propiciado una integración que todavía está dando sus primeros pasos.
Por consiguiente, el fortalecimiento de las estructuras asistenciales es esencial para lograr los objetivos perseguido.
Pensamos que ello no se logra quintando a los médicos beneficios de seguridad social que legítimamente han conquistado como trabajadores de la salud.
Por ello insistimos, desmantelar el sistema de cajas de auxilio implicará un duro golpe a los médicos del interior que quedarán desamparados de la cobertura  que hoy tienen  y que no será suplido  por el sistema público.  Lo mismo que sus esposas e hijos a cargo.
FEMI apela  a la ecuanimidad del legislador para evitar que se prive injustamente a los médicos y a todos los trabajadores que vierten sus aportes a las respectivas cajas de auxilio en todo el país, de un sistema modelo,  ejemplo de administración paritaria entre trabajadores y empresas y que coincide con  principios contenidos en la ley de negociación colectiva.
Es equivocado pensar que lo único que está en juego aquí son variables macroeconómicas. Los aportes de las cajas de auxilio se perderán en el manejo presupuestal del Estado, por su ínfima incidencia en el gasto global en salud.
Si se piensa que los trabajadores afiliados a todas las cajas de auxilio del país deben contribuir con el sacrificio de sus beneficios de seguridad para que el SNS pueda pagar más cuotas salud, entonces corresponderá, por razones de equidad, que todos los trabajadores, públicos y privados, queden incorporados al mismo régimen, cualquiera sea el organismo al que pertenecen y al escalafón y grado que ocupen.
Así estuvo proyectada la reforma originariamente:  con el financiamiento del sistema por el IRPF.
En el decurso de la discusión de la reforma se resolvió financiar el FONASA cun aumento de las tasas de aportación de los trabajadores que implicó no sólo el pago del nuevo impuesto sino una duplicación del aporte trabajador para financiar la reforma.
Y finalmente, se proyecta derribar las cajas de auxilio, con afán recaudador, desamparando a 50.000 trabajadores y sus familias para corregir imprevisiones de un sistema que fue concebido para dar cobertura a todos los habitantes del país pero que no llega a cubrir ni a la mitad. 

La propuesta presentada:
La Mesa Coordinadora Nacional de Cajas de Auxilio con el apoyo unánime de todos las cajas del país han presentado a la Comisión de Salud  de la Cámara de Representantes y al Poder Ejecutivo  una propuesta para que las cajas se incorporen al Seguro Nacional de Salud que cumple con los principios y objetivos de la reforma de salud y la reforma fiscal: 

  1. Todos los trabajadores de las cajas de auxilio pasarán a ser usuarios del Seguro Nacional de Salud, con los mismos derechos y obligaciones en cuanto a la cobertura médica propia y de su familia.

  2. La Junta Nacional de Salud remitirá a cada caja de auxilio el respectivo  padrón de usuarios con el monto del precio que por franja de edad y sexo ésta deba pagar mensualmente a los Prestadores por las cuotas salud correspondientes a sus atributarios que incluyen: cápitas, metas, aporte al FNR e IVA de los trabajadores e hijos menores de 18 años y discapacitados de cualquier edad. La caja de auxilio deberá reembolsar a la JUNASA dicho monto en el correr de los 10 días de recibido el padrón el monto. No es una venta de servicios, sino un aporte especial.
    No se pagará más de una cuota salud por cada usuario. En caso de integrar el usuario varios padrones y existir pluralidad de pagadores (por aportar el trabajador o su cónyuge a más de un sistema), el costo de la cuota se distribuirá entre las instituciones receptoras de los aportes en forma a determinar en la reglamentación.

  3. Complementariamente y en el mismo momento de pago de las cuotas salud, cada caja deberá efectuar otro aporte mensual que se determinará en función del salario promedio de cada caja de auxilio, reflejado en los ingresos totales por aportes de cada una.

  4. Para las cajas que tengan ingresos promedios por trabajador de hasta 10  BPC ($ 20.610), el aporte mensual será de 1 % de los ingresos por aportes.
    Las cajas de auxilio con ingresos promedios de más de 10 y hasta 12 BPC (más de $ 20.610 hasta $24.732), verterán mensualmente el 2 % de los ingresos por aportes.
    Las cajas de auxilio con ingresos promedios de más de 12 y hasta 15 BPC (más de $ 24.732 hasta $30.915), verterán mensualmente el 3 % de los ingresos por aportes.
    Las cajas de auxilio con ingresos promedios de más de 15 y hasta 20 BPC (más de $30.915 a $41.220), verterán mensualmente el 4 % de los ingresos por aportes.
    Las cajas de auxilio con ingresos promedios de  más de 20 BCP ($ 41.220) verterán mensualmente el 6 % de los ingresos por aportes.

    (1BPC: $ 2.061)

    De esta manera habrá aportes crecientes (criterio de la progresividad) en función de las diferentes capacidades contributivas de cada caja,  permitiendo ello que -con los remanentes (luego de deducido el aporte por cuotas salud y el aporte por capacidad contributiva)-, sigan haciéndose cargo de todos los beneficios de seguridad social que permiten sus estatutos. Se tiende a la búsqueda de un factor de contribución que conforme al principio de igualdad no afecte la fuente de producción de los servicios sociales puestos a cargo de las cajas de auxilio.
    En casos de que existan cajas que apliquen porcentajes sobre los salarios nominales, menores de los que establece el artículo 61 de la Ley Nº 18.211 de 5 de diciembre de 2007,  el aporte se calculará tomando como ingreso ficto el que correspondería de aplicar dichos porcentajes legales. 


  5. Las cajas de auxilio quedarán facultadas a aumentar el aporte de los trabajadores previsto en los artículos 33 y 41 del Decreto Ley Nº 14.407  hasta un 4,5%  en el caso de que no tengan hijos menores de 18 años a su cargo o hijos discapacitados y hasta un 6% en el caso de que sí los tuvieran. También tendrán la potestad de recaudar las sumas necesarias para incluir a los cónyuges de conformidad con los cronogramas de incorporación de beneficiarios que prevé la Ley Nº 18.211 y sus reglamentaciones.

  6. Las cajas de auxilio mantendrán su objeto, autonomía de gestión y financiera y podrán cumplir con aquellas prestaciones de seguridad social autorizadas en sus estatutos, así como otras que se puedan incorporar conforme el principio establecido en el artículo 2º  del Decreto Ley Nº 15.611.

  7. Las Cajas de auxilio mantendrán todas las exoneraciones tributarias (IRAE, Patrimonio). Los subsidios y demás prestaciones también mantendrán la exoneración del IRPF.

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Ventajas

  • No se suprimen instituciones de seguridad social creadas en beneficio de los trabajadores.

  • Se logra la incorporación de los trabajadores afiliados a las cajas de auxilio al SNS  sin costo para el Estado.

  • Se logra un aporte complementario de los trabajadores al FONASA en función de su capacidad contributiva.

  • El BPS no tiene que asumir los costos de todas las demás prestaciones de seguridad social vinculadas con la enfermedad del trabajador, tales como  los subsidios por enfermedad, lentes, prótesis quirúrgicas, prótesis externas, órtesis, asistencia especial, prótesis especiales, audífonos, ayudas para colostomizados y urostomizados, pacientes en quimioterapia,  apnea para el sueño (CPAP/BIPAP), Sillas de rueda, etc. Dichas prestaciones siguen siendo de cargo de las cajas de auxilio.

  • El BPS sigue recibiendo de las cajas los aportes jubilatorios correspondientes a los subsidios por enfermedad que asciende al 22,75% sobre el monto del subsidio.

  • El BPS sigue percibiendo el 0,5% sobre los aportes recaudados por las cajas de auxilio (art. 44 del Decreto Ley Nº 14.407).

  • Se mantiene el sistema de libre opción del Prestador y se elimina la doble afiliación.

Confiamos en la gestión de los representantes nacionales del interior para la defensa de los derechos adquiridos y la seguridad social  de los trabajadores de este país y en particular de los radicados en el interior de la República.

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FEDERACIÓN MÉDICA DEL INTERIOR
                      MAYO DE 2010

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