Prevención Secundaria Cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares
constituyen la primera causa de muerte
en nuestro país.

A través de los distintos Institutos de Medicina Altamente Especializada (IMAES), se realizan, mes a mes, una cantidad muy importante de procedimientos de diagnóstico y tratamiento, principalmente de la cardiopatía isquémica (coronariografías, angioplastias y cirugía de revascularización coronaria). Estos procedimientos tienen un alto costo para la sociedad en su conjunto, que los solventa por medio de una contribución mensual no ajustada ni a riesgo ni a situación socioeconómica.

El episodio agudo cardiovascular es un evento culminante de un largo proceso. La enfermedad subyacente, la aterosclerosis, que se desarrolla, entre otros, a nivel coronario, resulta de la interacción compleja de varios factores de riesgo, entre ellos: el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes y sus estados asociados, la dislipemia, el sedentarismo, la obesidad y el sobrepeso, el estrés, etc.. Estos factores de riesgo son modificables en su mayor parte. Los factores de riesgo cardiovascular persisten luego del episodio agudo y si no se controlan, desencadenan nuevos eventos, nuevas internaciones y nuevas intervenciones de alto riesgo y costo. Sin embargo, esmuy importante la cantidad de pacientes que no tienen controlados sus factores de riesgo, como si de su enfermedad se hubieran curado.

Este panorama es particularmente grave y según diversos estudios, alcanza a casitodos los países del mundo occidental.

En Uruguay, por ejemplo, y según el Fondo Nacional de Recursos (FNR), organismo encargado de la financiación de estos procedimientos, a los 6 meses de una angioplastia coronaria:

  • el 30% de los pacientes mantienen la presión arterial elevada,
  • el 60% no presentan control adecuado de su glicemia,
  • sóloel 24% tienen cifras normales de colesterol,
  • 13% siguen fumando y
  • 32% no han sido incluidos en ningún programa de rehabilitación.

Cifras igualmente significativas se recogen cuando se interroga sobre el uso de medicación probadamente eficaz en prevención secundaria como la aspirina, IECA, estatinas y betabloqueantes.

Todo este estado de cosas trae como consecuencias:

-complicaciones de diverso orden de la enfermedad de fondo,

-alteraciones progresivas de otros órganos que resta eficacia altratamiento realizado,

-y nuevos eventos similares al que motivó la consulta.

El costo de la asistencia por no aplicar medidas de prevención secundaria enérgicas,probadas científicamente y recogidas en consensos nacionales y extranjeros, es enorme tanto para las instituciones como para elFNR que maneja dineros públicos. Se calcula que el 15% de los pacientes debieron someterse a un nuevo procedimiento transcurridos seis meses del anterior.

Es la hora de actuar.

El panorama descrito obliga a las autoridades nacionales y a los efectores de salud tanto públicos como privados, a realizar un gran esfuerzo para aplicar las evidencias existentes en materia de prevención secundaria.

La Federación Médica del Interior, a través de su Comisión de Atención Primaria de Salud (APS) ha venido trabajando en la motivación y sensibilización con respecto al tema y en el diseño deun programa para ser ejecutado por su IMAE, elCentro Cardiológico Americano. El FNR ha hecho otro tanto y se está a punto de culminar un acuerdo entre ambas instituciones (Fondo Nacional de Recursos y Federación Médica del Interior) para implementar un programa de Prevención Secundaria de la Cardiopatía Isquémica ensus instituciones.

Para el éxito del mismo es necesario informar y preparar recursos humanos, tarea que la FEMI viene realizando desde hace años en el marco de su intento de lograr espacios para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad dentro del sistema vigente, y como anticipo a los cambios de modelo de atención que necesariamente tendrán que implementarse con el fin de lograr el máximo nivel de salud posible para la comunidad y una medicina sustentable a un costo social y económicorazonable.


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